24/09/2018 | Noticias | Informes Especiales

¿Qué buscan las multinacionales cuando salen a comprar empresas?

Cuota de mercado, tecnologías de avanzada, productos diferenciados, marcas históricas, inyección de capital… Un repaso de las principales razones que priman a la hora de adquirir compañías de maquinaria en todo el mundo.

Por Néstor Sargiotto

La adquisición de Pla y King Agro por parte de John Deere puso en un primer plano el debate sobre el proceso de concentración en el mercado de la maquinaria a través de la compra de empresas.

En rigor, se trata de un fenómeno que desde hace más 10 años se viene observando a nivel mundial, pero que en Argentina comenzó a dar sus primeros pasos a partir del nuevo escenario macroeconómico.

Por distintas razones, la industria nacional había permanecido al margen de ese proceso.

Por empezar, no tenía la necesidad de poner en consideración la venta de activos en un contexto que, al menos hasta los primeros años de esta década, estaba signado por la fuerte expansión del sector y una gran protección a la fabricación local.

La apertura comercial y, sobre todo, la liberalización del mercado de capitales cambió de cuajo esa situación.

Hoy, los capitales del mundo tienen gran libertad para entrar al país. Pero, sobre todo, tienen libertad para salir, un punto clave para facilitar las decisiones de inversión por parte de las multinacionales.

Traducido al castellano: En una economía con mercado de capitales cerrado, comprar empresas nacionales suponía un doble riesgo: Si les iba bien, tenían dificultades para girar sus utilidades; y si les iba mal, estaban cautivos a la hora de desprenderse de la inversión.

Como decía anteriormente, el escenario cambió radicalmente en los últimos años.

Por eso hoy, más allá de los gustos de cada uno, el panorama está abierto para que las compras de empresas locales por parte de firmas multinacionales estén a la orden del día (máxime en un contexto de caída de ventas y asfixia financiera como el actual).

¿Qué buscan?

Con el nuevo escenario ya instalado, resulta interesante plantearse la pregunta formulada en el título de esta columna: ¿Qué buscan las multinacionales cuando salen a comprar empresas?

La respuesta puede encontrarse observando las adquisiciones realizadas por estas mismas compañías a nivel mundial.

Para ello resulta muy ilustrativo el informe realizado por MaquiNac, donde se repasan las adquisiciones más importantes concretadas en el sector entre 2010 y lo que va de 2018.

Básicamente, la mayoría de los casos relevados se explican en torno a cinco motivos principales:

  1. Cuota de mercado
  2. Tecnologías de avanzada
  3. Productos diferenciales
  4. Marcas reconocidas
  5. Inyección de capital

Veamos cada caso:

1) Cuota de mercado

La adquisición de una empresa con una posición importante en un mercado determinado es la manera más directa de instalarse en un lugar de liderazgo, sea a nivel local o en un nicho de negocio.

Es el caso de la compra de Pla por parte de John Deere. De un plumazo, la marca del Ciervo pasó a controlar 40% de las ventas de pulverizadoras en el país (sumando el 35% de Pla y lo que ya tenía con su propia marca), algo que le hubiera costado años de otra forma (se dice que quiere hacer lo mismo en el mercado de sembradoras).

A nivel mundial, lo mismo pensó AGCO cuando en 2011 desembolsó casi U$S 1.000 millones por GSI, el mayor fabricante mundial de sistemas de almacenamiento; o CNH Industrial, cuando compró Miller-St Nazianz (2014); o la propia John Deere, con la adquisición de Monosem (2016), la mayor fabricante de sembradoras de Europa; o Kubota, con la compra de Great Plains (2017), líder mundial en sembradoras de directa.

Un fenómeno parecido se observa en los casos en donde la compra supone el desembarco en nuevos mercados. Como la llegada de Mahindra a Turquía a través de la compra mayoritaria de Hisarlar (2016); la expansión de Kuhn en Brasil con la adquisición de Montana (2014); o el avance de la japonesa Kubota en Europa con la absorción de la noruega Kverneland (2011)

2) Tecnologías de avanzada

Otro factor cada vez más determinante es la adquisición de empresas con tecnologías diferenciales, especialmente cuando se analiza el negocio de cara al futuro (y cuando el control de esas tecnologías pueden servir para “alambrar” su acceso en nichos importantes del mercado, como siembra, pulverización, cosecha, etc.) .

También en este caso, arrancamos con un ejemplo local: La compra de King Agro supuso para John Deere apropiarse de una tecnología como la fibra de carbono, de gran potencial, no sólo para los botalones de pulverización, sino para el desarrollo de piezas de bajo peso y alta resistencia aplicables a distintos segmentos de la maquinaria.

Mirando al resto del planeta, un caso paradigmático del interés por controlar tecnologías de vanguardia es el de Precision Planting, cuyo potencial sedujo primero a Monsanto, que en 2012 pagó U$S 250 millones por la empresa; luego a John Deere (2015) y, finalmente, a AGCO (2017), que “saltó” por sus desarrollos ni bien se cayó la operación con John Deere por restricciones legales.

La lista de compras fundadas en similares motivos es larga, pero vale mencionar los casos de Blue River Technology (2017), adquirida por John Deere en U$S 305 millones por su detector de malezas See & Spray; Shredlage LLC (2016), cuya novedosa tecnología de picado de planta entera sedujo a Claas;  o, más recientemente, la adquisición de Camso (2018) por parte Michelín, que pagó U$S 1.450 millones por sus desarrollos en orugas.

3) Productos diferenciados

Una buena noticia para los diseñadores industriales argentinos es que el desarrollo de productos diferenciales es otro de los factores que más “cotizan” a la hora de atraer inversores.

De hecho, en muchos casos los productos diferenciales valen más que las propias empresas que los impulsan.

En el caso de Argentina, si la ola de compras hubiera comenzado hace 20 años, seguramente la original pulverizadora Davilor, diseñada por el recordado Oscar Dichiara, hubiese estado en la mira de las “multis”.

En la actualidad, un producto que se encuadra en estas características es el cabezal Mainero MDD-100, por citar un ejemplo.

A escala mundial, varias operaciones se pueden justificar en la obtención rápida de productos diferenciales. John Deere compró Hagie (2016) para sumar a su cartera pulverizadoras de alto despeje; CNH Industrial se quedó con Kongskilde (2016) por sus desarrollos originales en forraje y labranza; AGCO sumó la División Forraje de Lely (2017) por similares motivos; Alltech adquirió los mixers de Keenan (2016), con su singular sistema de mezclado.

4) Marcas históricas

Una cuarta razón que explica los procesos de adquisición es la incorporación de marcas con fuerte arraigo histórico, aún cuando en muchos casos se trate de empresas que ya no existen como tal.

A nivel doméstico, podrían citarse la incorporación de la marca Araus por parte de Metalfor; o la compra de los derechos de uso de marcas como Hanomag (DHM Industria) o Someca (Taurus Máquinas).

En el mundo, hay casos emblemáticos, como la conformación del holding Lovol Arbos Group, tras la compra de los activos residuales de la marca italiana Arbos (2015), cuya actividad había cesado en 1984.

Hoy el grupo de capitales chinos controla reconocidas marcas como Goldoni y MaterMacc, además de la propia Arbos, cuyos tractores e implementos desembarcarán próximamente en la región.

5) Inyección de capital

El quinto motivo principal que explica el traspaso de empresas se resume en lo que se denomina inyección de capital.

Posiblemente, dado el contexto actual, es el argumento que más podría pesar entre las empresas argentinas del sector.

De hecho, la compra de King Agro por parte de John Deere, anunciada en marzo de 2018, comenzó con una fuerte inyección de capital por parte de la multinacional para el emplazamiento de la nueva planta de Campana, inaugurada en 2015; a la que luego se sumó la instalación de una fábrica similar en Valencia (España), completada en 2016. El fondeo incluía una opción de compra, que finalmente se concretó.

Por el mismo camino podría encaminarse la recuperación de Vassalli, ahora nuevamente en manos de Mariana Vassalli, cuyo primer anuncio al reasumir la gestión fue la intención de sumar nuevos socios para fondear la nueva etapa.

En la “fila” de los interesados se anotaría AGCO, que quiere hacer pié en la compañía de Firmat (Santa Fe) para fabricar cosechadoras “low cost”.

Al repasar los casos mundiales, sobresalen dos detalles interesantes:  1) La operación no siempre involucra el traspaso total de la empresa (aunque muchas veces termina así); 2) Los inversores no siempre son del “palo” de la maquinaria.

En el primer caso, se pueden citar la inversión de la japonesa Yanmar para quedarse con el 30% de la india Sonalika (2016); o, en sentido inverso,  la adquisición del 33% de la japonesa Mitsubishi Heavy Industries (2015) por parte de la india Mahindra.

Entre los casos de compradores “no fierreros”, prevalecen las operaciones de fondos de inversión, como la compra de la fábrica de pulverizadoras norteamericana Apache Sprayers (2016) por parte del holding francés Groupe Exel Industries (se dice que el mismo grupo está interesado por una fábrica argentina);  las adquisiciones de las danesas Bogballe (2017) y Agrometer (2016) por el grupo inversor Erhversinvest, del mismo país; o la reciente compra del remanente de Kongskilde (2018) por el holding británico GPP.

Incluso John Deere cedió en 2014 su división riego (John Deere Water) a la compañía israelí Rivulis Plastro, controlada por el fondo FIMI Opportunity Funds.

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