16/10/2025 | Tecnología | Tendencias
Se vienen los botalones que “piensan”
Utilizan sensores de radar 3D para modelar toda la superficie objetivo en un rango cercano de hasta 10 metros. Así se logra un control proactivo del barral.

La autonivelación de los botalones en las pulverizadoras va migrando hacia la tecnología que permite “pensar” y detectar los cambios en el entorno.
Es la transformación que logra Horsch con el sistema BoomControl que recibió una Medalla de Plata en Agritechnica 2025 (9-15 de noviembre – Hannover, Alemania).
Actualmente, la mayoría de las barras de pulverización se controlan mediante sensores ultrasónicos.
Estos sensores miden la distancia al cultivo y reaccionan cuando el sistema registra una desviación del valor objetivo establecido.
Dificultad
Debido a las pequeñas áreas escaneadas, los barrales deben reaccionar con gran rapidez, por ejemplo, para detectar un cultivo rápidamente.
Entonces, ajustar el botalón en los bordes del cultivo puede ser una gran desventaja cuando hay espacios entre los cultivos.
Además, los sensores sólo detectan la distancia al área objetivo en puntos específicos, lo que significa que sólo se observan pequeñas áreas en todo el ancho de trabajo.
En terrenos con pendiente pronunciada hacia el borde del campo, por ejemplo, esto significa que el sensor central mantendría la barra a la altura correcta, mientras que el sensor exterior la bajaría, dejando la barra en contacto con el cultivo.
Solución
El sistema proactivo BoomControl de Horsch utiliza sensores de radar 3D y emplea sus datos para modelar toda la superficie objetivo en un rango cercano de 5 a 10 metros.
Asimismo, usa los contornos resultantes del terreno y la superficie del cultivo para un control proactivo de la barra.
Los conos del sensor de radar se superponen y miden la distancia a numerosos objetos, como el suelo y la superficie del cultivo, hojas, espigas y huecos, así como surcos para riego y obstáculos.
Al visualizar el área inmediata en lugar del área lejana, se evitan errores que pueden ocurrir, por ejemplo, en terrenos con pendientes pronunciadas.
Al mismo tiempo, al monitorear el área más adelante, es posible reaccionar con anticipación a cambios importantes en el terreno.















































